Niños crecidos


    


   En estos últimos días han estado pasando cosas a mi al rededor que me han hecho reflexionar sobre lo que creemos que somos ¿somos buenos, malos, grandes, pequeños? Realmente nadie tiene la más mínima idea de, en qué punto se encuentra, algunos tienen veinte años y se sienten de cuarenta, otros tienen más de treinta y siente que apenas están en los veinte, supongo que nuestra única opción es seguir viviendo la edad que sentimos, sin dejar a un lado la conciencia sobre la edad que realmente tenemos para no quedar como tontos que no superan una etapa de su vida.

    ¿Somos lo bastante grandes para tener un hijo? ¿Somos demasiado viejos para ya no seguir haciendo el ridículo por amor al arte? Me parece que esas cosas no se lo han preguntado personas como “Elton John” o “Led varela” para ser mas criollos, pienso que tenemos que asumir las responsabilidades que enfrentamos y las que aceptamos sin dejar a un lado la esencia de saber vivir, con un hermano hijo de otro fulano suelo repetir "Hakuna matata” vive y deja vivir, ¡si soy yo el que esta haciendo el ridículo, tu disfruta del chiste tonto animal!! Deja que las personas sean felices con sus grandes absurdos mentales que a nadie le estorban, si no te afecta, deja que te cuenten como besaron a la hija de Obama o cómo pelearon junto a Simón Bolívar, sí  no hay razón para dejarlos al descubierto, esa historia tal vez genere una interesante anécdota en tu vida.


    ¿Porque tenemos que actuar de una forma en especifico solo porque a una parte del mundo le incomoda?


    Me gusta tener la libertad de hacer lo que yo quiera, porque quiero y porque puedo y.... La plata para hacerlo (guiño guiño), han sido unos días de recordar mucho la infancia y el pasado, es ese el efecto de el fin de año, también lo es poner a pelear a todas las personas, el fin de año es probablemente lo que más discusiones absurdas provoca en las personas, es que en el fondo seguimos siendo niños esperando los regalos de navidad y queremos que todo salga como siempre resultó en el pasado, pero las cosas, el mundo y las personas cambian, se transforman y el mundo se vuelve distinto, en mi infancia el solo pensar en no usar ropa elegante para recibir el año era un sacrilegio, ahora pienso que para recibir el año tendría que estar de la mejor forma que a mi me parezca y en esta ocasión quería estar como si estuviera en la playa pero las tradiciones del pasado y la nostalgia de quienes aquí nos trajeron fue más fuerte y use de nuevo ropa extremadamente formal para estar en la sala de mi casa escuchando a guaco.

   Siento que no hemos ni siquiera entendido nuestros propios simbolismos, no sabemos porque se lanzan fuegos artificiales y tampoco sabemos porque se encienden las luces de navidad, creemos que somos adultos, no sabemos ni un poco de como llegamos a los que somos, no conocemos el pasado de nuestra tierra ni de nuestras familias y se concentran mas en si alguien le gustan las personas de su mismo sexo o si ha estado sexualmente con alguien.

    Queremos ser críticos en la vida de todos y no conocemos el origen de nosotros mismos. Se que las luces se encienden porque era una forma de iluminar las calles que son más oscuras en esta época del año, y siendo honesto, la magia de la navidad está precisamente en las luces y las películas navideñas, cuando era pequeño sentía que santa claus era un súper héroe y la sensación sigue estando allí y mientras esa magia permanezca, mientras mi niño interno no muera, puedo recibir el año de la mejor manera, con shorts o pantalones excesivamente formales, la vida de mi niño interior solo hace mas firme la fuerza del adulto que tengo que ser ahora.


    “Seguiré viviendo por lo que quiero”


    Esa fue la frase con la que cosas muy locas ocurrieron hace dos años, mantendré ese pensamiento y continuaré en el camino de construir la realidad en la que quiero vivir... 


¡La mía!


     Somos los que sentimos, pensamos y hacemos ¿de qué sirve contar que siempre haz querido tocar la guitarra si finalmente nunca lo intentas hacer? ¿de qué sirve haber querido hacer algo sin nunca iniciarlo? El sentir debería ser la guía del camino que queremos tomar, el pensar debemos enfocarlo en la forma en la que iremos avanzando y el hacer en el hecho mismo de actuar.

    Las dudas, los miedos e inseguridades nunca desaparecerán, lo hagas o no, siempre habrán cosas que nos quiten el sueño, ¿porque no dejar que sean las ideas del niño interior las que definan el camino del adulto perdido y que sea eso lo que le quite el sueño y no el miedo a ya no tener más el mismo trabajo aburrido?

    La conclusión es definitiva, todos en este mundo no somos más que niños que han tomado mayor tamaño biológicamente, nadie sabe muy bien qué hacer ni porque, y como se olvidaron de escuchar a ese niño que era el que sentía, pensaba y hacía, ese que finalmente si vivía y dejaba vivir, tenemos la necesidad de decirle al resto como tiene que hacer las cosas.


Hakuna matata


    "Dejad venir los niños a mi, que de ellos es el reino de los cielos" (la biblia- en alguna parte, en cada uno de los evangelios).


    Tal vez la clave para vivir correctamente simplemente esa, seguir siendo niños, seguir sintiendo libremente cada una de tus emociones, seguir pensando en que cada idea es posible e intentar llevarlas a cabo, al parecer, según lo dice "la biblia", manteniendo el corazón de un niño, puedo seguir siendo uno de los "dueños" del reino de los cielos, como es evidente, sin dejar de lado la responsabilidad sobre tus actos.

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